Después de un terremoto: ¿cómo hablar con niñas y niños sobre lo ocurrido?
Publicado: el 12 agosto, 2026 por Deisy Lorena Perez Bernal / Konrad Lorenz
Después de un sismo, es natural que las familias quieran proteger a niñas y niños de la preocupación o el miedo. Sin embargo, evitar hablar sobre lo ocurrido no siempre es la mejor manera de acompañarlos.
Ante un evento como el reciente sismo registrado en Colombia, las niñas y los niños también intentan comprender qué pasó, por qué ocurrió y qué puede suceder después. Por eso, escuchar sus preguntas y permitirles expresar lo que sienten es fundamental.
Hablar con claridad, de acuerdo con su edad
Cuando una niña o un niño pregunta sobre el terremoto, podemos ofrecer información clara, sencilla y adecuada para su edad. No es necesario entregar todos los detalles, pero sí evitar ocultar información importante que pueda generar confusión.
También es válido decir “no lo sé” cuando no tenemos una respuesta. En esos casos, podemos buscar juntos información proveniente de fuentes confiables.
Más que decirles “no tengas miedo”, podemos abrir espacios para conocer qué están pensando:
- ¿Qué fue lo que más te preocupó?
- ¿Qué has pensado desde que ocurrió?
- ¿Hay algo que quieras preguntarme?
- ¿Cómo te puedo acompañar?
Sus respuestas permiten comprender qué necesitan y cómo podemos brindarles un mejor acompañamiento.
Escuchar también es una forma de cuidar
Acompañar a niñas y niños después de un terremoto no significa tener todas las respuestas. Significa estar disponibles, escuchar sus inquietudes y brindarles información que puedan comprender.
También es importante reconocer que niñas y niños tienen voz y capacidad para participar, de acuerdo con su edad y sus posibilidades, en las decisiones que los afectan.
La conversación puede ayudarles a comprender lo ocurrido y a sentirse acompañados durante una situación que puede resultar inesperada o difícil de procesar.
Informar, escuchar y acompañar también es cuidar
Cada niña y cada niño puede reaccionar de manera diferente después de un terremoto. Por eso, más que buscar una respuesta única, es importante observar, escuchar y respetar sus tiempos.
Acompañarlos significa brindarles información clara, permitirles expresar sus inquietudes y hacerles sentir que sus preguntas y emociones son válidas. También significa reconocer su capacidad para participar, de acuerdo con su edad y sus posibilidades, en la manera en que afrontamos lo ocurrido.
Desde la Psicología, comprender estas respuestas y promover formas adecuadas de acompañamiento es fundamental para favorecer el bienestar psicológico de niñas y niños ante situaciones inesperadas.




